Fingir jugar y la importancia para los niños

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Marie-Ange Demory
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ser social y emocionalmente competente desde una edad temprana puede ayudar a los niños a obtener la aceptación de sus compañeros, construir mejores relaciones con los maestros y facilitar el aprendizaje académico. El juego simbólico (básicamente, pretender jugar) es una herramienta pedagógica que se puede utilizar para Estimular las habilidades socioemocionales del niño. Un equipo de investigación de la Universidad de Ginebra (UNIGE), la Formación de Profesores de la Universidad de Valais (HEP / Valais), la Formación de Profesores de la Universidad de Vaud (HEP / Vaud) y la Universidad Vita-Salute San Raffaele en Del Paese ha introducido actividades basadas en sobre este enfoque en algunas clases de cinco o seis años. El estudio con la evaluación de los efectos del programa, publicado en el British Journal of Psychology, muestra que los alumnos que siguieron el currículo tienen aumentaron sus habilidades de reconocimiento emocional y enriquecieron el léxico emocional en comparación con un grupo de control. El uso del juego simbólico como herramienta didáctica permite a los niños adquirir habilidades emocionales, con un potencial efecto positivo en su conducta prosocial y, a largo plazo, en el éxito académico.





Cuando los niños comienzan la escuela, los alumnos con la capacidad de comprender sus propias emociones y las de los demás tienen más posibilidades de regularlas y adaptar su comportamiento. En consecuencia, se piensa que estos jóvenes alumnos tendrán menos problemas de conducta y estarán más inclinados a gestionar las relaciones interpersonales de forma prosocial. "Estas habilidades sociales y emocionales fomentan la aceptación por parte de los compañeros de clase y les permiten construir mejores relaciones con sus maestros", explica Sylvie Richard, candidata a doctorado en psicología del desarrollo en la Facultad de Psicología y Educación dell'UNIGE, y profesora en HEP ​​/ VS. "La investigación ha demostrado que estas habilidades también facilitan la capacidad de concentrarse en el aprendizaje y los resultados académicos en los años posteriores son mejores".

Mejorar el aprendizaje

Existen "caminos de aprendizaje" potenciales, como argumenta Édouard Gentaz, profesor titular de la Facultad de Psicología y Educación de la UNIGE. “Ya sabemos que el juego simbólico promueve la comprensión y regulación de las emociones junto con el comportamiento prosocial en niños en edad preescolar. Pero actualmente hay muy pocos estudios cuantitativos basados ​​en medidas objetivas que incorporen sistemáticamente el juego simbólico y su desarrollo”. Por ello, el equipo de investigación del profesor Gentaz realizó un estudio para evaluar los efectos de la implementación de un currículo basado en juegos de simulación en cinco clases del segundo año de HarmoS (Acuerdo Intercantonal sobre Armonización Escolar), en el cantón suizo de Valais.



Aprendiendo a través del juego

Pretender jugar les da a los niños la oportunidad de usar su imaginación, particularmente a través de los escenarios que inventan y los roles que representan. "Por ejemplo, pueden hacerse pasar por un mago o una bruja que está elaborando una poción mágica que hará dormir a un peligroso dragón. El niño crea las reglas él mismo, las adapta al escenario y apela a la imaginación", explica Sylvie. Ricardo. . Para este estudio, la investigadora y sus colegas construyeron un plan de estudios estructurado para aprovechar este enfoque a través de sesiones de juego simbólico junto con fases de enseñanza/aprendizaje más sistemáticas.

Cinco profesores realizaron 11 sesiones de aproximadamente 60 minutos, una vez por semana. Los maestros apoyaron el juego en términos de:

  • guión,
  • roles,
  • idioma,
  • uso simbólico de accesorios
  • y tiempo de juego.

Propusieron a los alumnos retos para emprender, como jugar a fingir que estaban rebosantes de alegría, resolver un problema interpersonal, etc. Para ello, los docentes recibieron unas 20 horas de formación en habilidades socioemocionales y juego simbólico. Un equipo de control de profesores y alumnos también participó en el estudio, para que los investigadores pudieran comparar el progreso de los alumnos en las cinco clases y verificar las mejoras reales (o no reales). "Era importante que el grupo de control también jugara juegos de simulación, aunque no necesariamente centrados en escenarios relacionados con las habilidades socioemocionales", señala Sylvie Richard.


Mejor reconocimiento de las emociones.

La investigación involucró a 79 niños, cuyos resultados mostraron una mejora en el reconocimiento de emociones, en particular de ira. Los niños también mejoraron su vocabulario emocional. “Los resultados sugieren, por un lado, que es fundamental diseñar un sistema de enseñanza que tenga en cuenta las habilidades socioemocionales y el juego simbólico. Por otro lado, el estudio demuestra que el uso de este tipo de juegos como herramienta la enseñanza ayuda a los niños a experimentar y apropiarse de estas habilidades”, concluye el profesor Gentaz. Dado el éxito obtenido, el estudio continúa con un plan de estudios más amplio. También en el Cantón de Valais.


Actualizado el 03.01.2022

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