Tu bebé para conquistar el mundo

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Philippe Gloaguen
@philippegloaguen
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Qué susto el nacimiento: Chiara ve la luz por primera vez, percibe los movimientos en la sala de partos, escucha los ruidos y huele los nuevos olores. Para orientarse utiliza mucho más los oídos y la nariz que los ojos.



Entre los cinco sentidos, el que más usa Chiara es el olfato. Un investigador hizo el siguiente experimento: Puso unas gotas de leche materna en la espalda de la madre. ¿Qué sucedió? El recién nacido buscó su primera comida entre los omoplatos de su madre.



¡Qué aventura la vista! Ya en los primeros días Chiara logra distinguir diferentes colores, evaluar distancias, aunque para ella solo hay dos tipos de espacio: espacios cercanos e inalcanzables. Todo lo que está a más de un brazo de distancia, solo lo ve borroso. Chiara percibe con bastante claridad las cosas cercanas, es decir, aquellas que están a 20 o 30 centímetros de distancia, que es la distancia desde la que ve a la madre cuando la amamantan o la cambian. En los primeros meses, los bebés están completamente concentrados en las personas. Claro, reconocen objetos, como el chupete o su propio osito de peluche, pero están mucho más interesados ​​en las caras.

Hasta la sexta o séptima semana están especialmente atentos a los contornos y contrastes fuertes, como las cejas de papá. El bebé de cuatro semanas es capaz de fijar su mirada en mamá y papá. Tres meses después se ríe casi todos los días y entabla sus primeras relaciones con otras personas además de sus padres.

juegos y magia

A medida que pasan los meses, Chiara se mueve cada vez mejor. Consigue agarrar el sonajero, escuchar a su osito de peluche: el mundo de las cosas se abre ante sus ojos. Cada vez que gira la cabeza descubre algo nuevo. Y suceden cosas realmente extrañas: las cosas vienen, pero luego desaparecen... Todo se parece, como dijo el psicólogo del desarrollo estadounidense Andrew Meltzoff, a "una representación mágica infinita". Sólo a partir de los seis meses Chiara es capaz de comprender que los objetos ocultos no dejan de existir.



cosas ocultas

Entre los seis y siete meses Chiara logra reconocer a sus padres y a su hermano mayor a unos metros de distancia. Y comienza a distinguir a las personas que conoce de los extraños. Comienza a gatear y quiere averiguar qué hay cerca. Pero no sin mamá, papá o hermanito: ¡todavía no! Siempre quiere a alguien cerca.



Hay un juego que le gusta mucho a Chiara: encontrar cosas ocultas. Es un juego que la divierte y le da seguridad: significa que las cosas importantes siguen estando ahí aunque ella no las vea. Trate de jugar el juego del cuco con su bebé. Desapareces detrás de la cortina y luego vuelves a sacar la cabeza.

Los sentidos del bebé de nueve meses funcionan como los de un adulto. Al año de edad, el niño puede adivinar los deseos o pensamientos de los adultos sin que éstos los hayan expresado verbalmente.

Miedo y curiosidad

Chiara tiene 15 meses y camina. Finalmente logra llegar a las cosas que le interesan y decide por sí misma adónde quiere ir. Sale a dar un paseo por el centro con su madre y ve esa enorme fuente con agua a borbotones. ¿Cómo podría resistirse? Y de hecho no puede resistirse: comienza en el cuarto, mágicamente atraída por la fuente.

En este período en que va a lugares un poco concurridos, todavía se aferra a las piernas de su madre, su única seguridad en un mundo tan nuevo. El constante ir y venir la desconcierta, nada le resulta familiar.

El miedo pero también el deseo de descubrir. Los bebés alrededor de los 15 meses oscilan entre el apego a la madre que los protege y la curiosidad por el mundo. Chiara da un paso adelante, luego retrocede, mira a su alrededor. Mamá sigue en su sitio: se siente segura y nada la detiene. La curiosidad es más fuerte que el miedo. El vínculo con la madre se debilita, el deseo de descubrir la abruma. Huye, cada vez más rápido, hace clic con sus manitas en el agua, da la vuelta a la fuente. De repente se detiene, da la vuelta. Ve a mucha gente, pero no a su madre. La alegría se ha ido. La fuerza lo abandona. El agua, la fuente, ya nada importa. Chiara rompe a llorar y comienza a gritar.

Sólo cuando la madre reaparece y la toma en sus brazos desaparece el miedo. Se siente segura de nuevo y siente que la fuerza está regresando. Todavía quiere descubrir cosas nuevas.

A los 15 meses, el bebé necesita personas familiares: son su seguridad. De ellos vuelve siempre, de ellos se llena. Solo entonces tiene la energía suficiente para salir al mundo exterior.

Testarudez

A la edad de dos años, Chiara parece muy segura de sí misma. "Puedo hacer todo y el mundo gira a mi alrededor:" así piensa ahora. Cuantas más experiencias recopila, más inteligente se vuelve, más concretas se vuelven sus metas.

Planes de Chiara: no para todo el día, sino para los próximos minutos. Mira el estéreo de papá: cuántas teclas tocar. Y siempre hay algo parpadeando en alguna parte. ¡Es el juego más emocionante que puedas imaginar! ¿Que las luces vuelvan a encenderse hoy? Chiara se siente abrumada por la alegría y el deseo de intentarlo. Ya ha olvidado que su madre le prohibió ayer pulsar las teclas. Mamá se lo prohíbe hasta hoy y no entiende por qué él viene a regañarla. ¿No ves lo hermoso que es este juego? Chiara está confundida, llora.

Chiara ahora tiene ideas muy concretas: cuando salga con sus padres, quiere ponerse las sandalias rojas, llevarse el elefante azul e ir a los juegos. Ve todo lo que tiene delante. Pero también sabe que se cepillaron los dientes la noche anterior y luego leyeron el cuento. ¡Eso es genial! Porque de esta forma ordena su mundo y lo hace comprensible para ella misma. Y esto le da apoyo.

¿Qué pasa si mamá pasa por delante del patio de recreo sin detenerse? ¿Qué pasa si el cuento antes de dormir se salta porque es demasiado tarde? ¿Y si los proyectos de la madre no coinciden con los de Chiara? La niña se siente perdida. Se tira al suelo, grita y no ve prácticamente nada, solo ve su desesperación. Con casi tres años, le gustaría mover el mundo y quedarse quieto en el centro del mundo mismo.

un mundo fantastico

Chiara tiene ahora cuatro años y su mundo es casi intangible. Porque no tiene límites lógicos. Para Chiara está perfectamente claro que el sol es un ser vivo: al final nace y muere... A veces se esconde detrás de las nubes, a veces se hace a un lado y le calienta la cara.

No es su culpa si choca con la esquina de la mesa: es culpa de la mesa. Por esto patea la pata de la mesa y lo regaña. feo mal!

Chiara está segura de que los objetos pueden interactuar y sentir, como ella. Por eso su mundo es más vivo y colorido, pero también más emocionante y peligroso que el de los adultos. Ahora necesita mucha protección y comprensión por parte de mamá y papá, para poder descubrir las novedades sin miedo.

Chiara tiene miedo del monstruo que, según ella, lleva unas semanas dentro del zapatero. Qué lucha a veces con mamá, cuando Chiara se niega a ponerse los zapatos. Grita y grita porque quiere salvar los pies de dientes afilados del monstruo. Mamá toma el zapato y lo sacude: "¡Aquí no hay ningún monstruo!", dice. Pero Chiara tampoco se deja convencer. ¡No es tan fácil atraparlo, el monstruo! Seguro que se escondió en otro zapato, para planear pronto otro ataque a los dedos de los pies de Chiara.

Chiara piensa diferente a sus padres. No puede distinguir entre la fantasía y la realidad. Para ella, el monstruo de dibujos animados o Winnie the Pooh es real, al igual que los enanitos de Blancanieves. Que mamá y papá no lo entiendan la confunde. Necesita aclaración. Realmente quiere saber qué hace Winnie cuando la televisión está apagada. Mamá y papá no siempre tienen tiempo para responder: esto hace que Chiara desconfíe. Ella quiere que la tomen en serio: después de todo, ¡ya es genial!

Las fantasías de Chiara son importantes para su desarrollo. No son locuras y ni siquiera mentiras. Para Chiara se utilizan para clasificar su mundo. Utiliza su pensamiento mágico para hacer conexiones desconocidas. Hay tantas cosas complicadas en el mundo de los adultos... Y Chiara solo puede resistir si las contrapone a su mundo personal.

Esto es especialmente bueno para Chiara cuando juega con otros niños. Juntos capturan el sofá del barco pirata e intentan atrapar al Hada de la Fresa en el jardín. Chiara se divierte mucho, porque no tiene que explicar nada a sus amigos. Ven el mundo con los mismos ojos y eso la hace segura de sí misma: ¿por qué su visión del mundo no ha de ser la correcta si es la misma que la de los demás niños?

Los padres de Chiara a menudo están fuera de su mundo. Solo pueden imaginar lo que está pasando en la cabeza de su niña y deben esforzarse continuamente para vivir ese mundo y comprenderlo. Mientras tanto, surgen problemas: ¿no sería mejor que su pequeña niña creciera y saliera de su mundo de fantasía? ¿No puedes relacionarte con la realidad? Por supuesto que todo esto no tiene sentido y ellos también lo saben. La fantasía es algo extraordinario y debe dejarse en manos de los niños el mayor tiempo posible. Cuando superan sus miedos, los padres de Chiara solo tienen que quedar fascinados por el mundo secreto de su hija. De los pasajes fluctuantes entre la realidad y la ficción. Y también por el hecho de que ellos también vivieron todo esto hace más de 30 años. Una pena, de verdad, que la hayan perdido en algún lugar del camino a la madurez.

Artículo de Eltern.de, la primera revista alemana para padres

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